Desde niña siempre le llamó la atención el mundo de la interpretación y pronto se traslada a Madrid para matricularse en la escuela de Cristina Rota. Entre 1993 y 1996 participa en películas como Más allá del jardín, de Pedro Olea, y Dile a Laura que la quiero, de José Miguel Juárez, con algunas apariciones en series para la pequeña pantalla.

En 1999 rueda Mararía, dirigida por Antonio José Betancor y por la que es nominada al Goya en la categoría «Actriz Revelación». Un año después vendría Amores perros, del oscarizado Alejandro González Iñarruti, y que sería nominada a la que fue nominada al Oscar como «Mejor película de habla no inglesa».